Cómo emitir un talk show global: innovando con Chelsea

La semana pasada estrenamos un talk show en Netflix, y ha sido una experiencia totalmente nueva en muchos sentidos. Chelsea es el primer talk show en estrenarse simultáneamente en más de 190 países, y también es el primero concebido para la televisión por Internet, de forma que nuestros suscriptores pueden verlo cuando y donde quieran y en el dispositivo que les apetezca. A diferencia de lo que ocurre en los talk shows tradicionales de la televisión lineal, hemos creado un espectáculo libre de barreras, ni geográficas ni de contenido. Chelsea supuso numerosos desafíos para nuestros equipos a la hora de decidir la mejor manera de emitir un programa de este tipo, incluyendo: afrontar unos tiempos de entrega muy ajustados, adaptar la interfaz de usuario para que resultase innovadora teniendo siempre presente que el control debe estar en manos del usuario y, por si fuera poco, asegurarnos de que el sarcasmo franco y mordaz de Chelsea no se perdiera en las traducciones. A continuación, algunos de nuestros expertos analizan estos retos en mayor profundidad.


Traduciendo humor para todo el mundo
Tracy Wright, directora de Operaciones de contenidos de Netflix

"Puedes decir lo que quieras, ¡esto es Netflix!" ~ Chelsea Handler

Así es: Chelsea puede decir lo que quiera en Netflix. Lo que quiera. Sabiéndolo, ¿cómo nos aseguramos de que todo el mundo la entienda como ella pretende? ¿Cómo logramos eso ofreciendo traducciones de gran calidad en 12 horas?

Lo primero de todo fue encontrar traductores de primera que supieran lidiar con la comedia estadounidense, provocadora y a menudo con cierta dosis de procacidad, y traducirla a otro idioma conservando la relevancia cultural y el tono. Examinamos a cerca de 5.000 lingüistas hasta encontrar a los más de 200 traductores que se ocupan de los 20 idiomas en los que Chelsea se emite. Las pruebas incluían subtitular fragmentos del programa de Chelsea Uganda Be Kidding Me y de las series Orange is the New Black y House of Cards,. El objetivo era evaluar lo bien que trasladaban las obscenidades, el argot y la terminología y los modismos propios de la política estadounidense a sus respectivos idiomas.

En segundo lugar, debido al vertiginoso plazo de entrega de los 20 idiomas en las 12 horas asignadas para las traducciones, tuvimos que diseñar un flujo de trabajo que nos permitiera crear una plantilla de referencia en inglés y compartirla con todos los traductores, desde La Meca hasta Sao Paulo. Para lograrlo, empleamos una tecnología de rehablado que crea una transcripción en directo del diálogo; después se edita y se convierte en la plantilla de referencia en inglés en cuanto termina el episodio. La plantilla se distribuye para su traducción esa misma noche y la recibimos de vuelta a la mañana siguiente.

Por último, también contamos con gente que ve en directo el episodio mientras se graba para adelantar trabajo identificando al momento expresiones, referencias culturales o personajes públicos que pudieran resultar complicados. El objetivo es proporcionar esa información a los traductores de forma rápida y fluida, permitiéndoles investigar antes de ponerse a traducir y optimizar así su tarea. Referencias como “Edumacate Me”, "DMV", "Xanax", "Snapchat", "Huggie Jeans", o juegos de palabras como “Chelsea Grammar” y “anyways” pierden su gracia en otros idiomas, así que marcarlas en la plantilla nos permite ofrecer contexto suficiente para elegir la traducción más adecuada que consiga el impacto deseado en cada lengua.

Chelsea es el primer talk show que se emite en todo el mundo simultáneamente en 20 idiomas distintos. Creemos que estas innovaciones en nuestro trabajo de localización ayudarán a que Chelsea encuentre nuevo público en todos los rincones del globo, y esperamos con ganas los desafíos lingüísticos que nos proponga.


Creando una experiencia intuitiva
Jennifer Nieva, directora de Innovación de productos de Netflix

De la misma forma que Chelsea y su equipo adaptaron un talk show al mundo del streaming, el equipo de Innovación de producto se encargó de adecuar la experiencia de los suscriptores al primer talk show[1] de Netflix. Una novedad para todos. Mientras rediseñábamos la interfaz para televisores, tabletas, portátiles y teléfonos, el equipo reflexionó acerca de cómo querría la gente consumir este programa, y también consultamos a nuestros suscriptores. ¿Verían inmediatamente ese episodio del que sus amigos tanto hablan? ¿Verían el episodio más reciente mientras se relajan al final del día? ¿Harían un maratón con los episodios de dos semanas? Pese a las nuevas preguntas e incertidumbres, estábamos seguros de que si nos centrábamos en ofrecer una experiencia intuitiva, cada tipo de espectador podría disfrutar de la serie de la forma que prefiriera fácilmente.

Durante la creación de los diseños preliminares, observamos la convergencia de dos tendencias de expectativas: las relacionadas con el visionado de talk shows en general y las relacionadas con el visionado de series en Netflix en concreto. En el mundo de los talk shows, lo reciente es lo que importa. Los espectadores quieren saber qué dirá tal o cual invitado esa noche, y esperan que sea sencillo encontrar el episodio más reciente o el más comentado si los ven después de la emisión en directo. Esto supuso un interesante reto, puesto que en Netflix los suscriptores están acostumbrados a empezar desde el episodio uno, es decir, desde el comienzo de una historia. Saben que pueden ponerse al día desde el primer capítulo de una serie en cualquier momento, y a menudo disfrutan con maratones de varios episodios. Ver una serie en Netflix es el equivalente a leer una novela desde el primer capítulo hasta el final. Un talk show por su parte se parece más a hojear una revista: acabas leyendo el artículo que te llama la atención.

Para resaltar los episodios más nuevos, invertimos el orden de presentación, colocando el más reciente al principio de la fila. Tras ver ese episodio, sugerimos el visionado del siguiente más reciente, etc. No obstante, si un suscriptor decide empezar a ver el programa desde su inicio, también es posible ver todos los capítulos de Chelsea en la dirección contraria. En resumidas cuentas, si te gusta el programa te lo ponemos fácil para que sigas viéndolo, independientemente de por dónde decidas empezar.

También optamos por restar importancia a los números de los episodios, ya que estos evocan un fuerte sentido de orden, y el único orden correcto para ver Chelsea es el que a ti más te guste. Durante las pruebas, cuando dejábamos de lado los números de los episodios, la visibilidad de los invitados, los temas y las imágenes del episodio aumentaba, y los participantes elegían el capítulo que les parecía más interesante.

Otro desafío para el equipo fue desarrollar formas sencillas y atractivas de comunicar la

frescura de la serie a los suscriptores. En el caso de un talk show, que está indisolublemente asociado a eventos y cuestiones sociales de actualidad, es imperativo dejar claro a los suscriptores qué episodios son estrenos en el servicio y cuándo se emiten los nuevos (todos los miércoles, jueves y viernes del año). Aunque habrá muchos suscriptores que descubran Chelsea y disfruten de los episodios semanas o meses después de su emisión, contamos con que otra gran mayoría los verá en cuanto estén disponibles.


Aunque no podemos saber hasta qué punto la originalidad y la organización de los episodios influirán en cómo los suscriptores decidan ver Chelsea, hemos desarrollado una experiencia que combina los conocimientos sobre los talk shows tradicionales con las apreciaciones propias de Netflix. Creemos que el resultado será una forma intuitiva, sencilla y completamente nueva de disfrutar de un talk show.


Pisando el acelerador: del estudio a tu dispositivo en menos de 3 horas
David Ronca, director de Tecnología de codificación de Netflix
Vinod Viswanathan, director de Ingeniería multimedia en la nube de Netflix

Hace tan solo unos años, producir las aproximadamente 60 codificaciones (vídeos comprimidos para su distribución a través de Internet) que requería un título de una hora llevaba varios días, y los errores de codificación eran habituales. Los largos tiempos de espera y la imprevisibilidad del sistema de codificación dificultaban la gestión de proyectos, creando complicaciones adicionales en el caso de programas con licencia de emisión al día siguiente, para los que a veces disponíamos de tan solo 24 horas. Con el despliegue del flujo de trabajo de codificación en paralelo a finales de 2012, reducimos el tiempo de procesamiento y codificación a unas 7 horas. Esta mejora de rendimiento se puso a prueba por primera vez con la quinta temporada de Breaking Bad: tuvimos la ocasión de estrenar cada episodio en el Reino Unido al día siguiente de su emisión en EE UU. Desde el lanzamiento inicial, hemos ido reduciendo el tiempo de este proceso hasta unas dos horas y media.

Entonces llegó Chelsea.

El reto de Chelsea era reducir los tiempos de procesamiento y codificación hasta los 30 minutos, de forma que solo tendríamos 15 minutos para inspeccionar cada fuente y otros 15 para codificar todas las secuencias de audio y vídeo necesarias para producción. Para entregar codificaciones de 30 minutos, coordinamos el trabajo de codificación en miles de equipos en la nube de Amazon que ejecutan el enorme flujo de trabajo en paralelo. El contenido se divide en fragmentos de 30 segundos, y cada fragmento se procesa en paralelo. El reciente trabajo acometido por el equipo de ingeniería multimedia para aprovechar los servidores de AWS (Amazon Web Services) menos utilizados fuera de las horas punta nos permite completar eficazmente el apresurado proceso que requiere la serie. Una vez finalizadas las codificaciones, la infraestructura de implementación de contenido se asegura de su distribución global a través de la red Netflix Open Connect en menos de dos horas. Estos modernos procedimientos han permitido a Netflix cambiar la forma en que sus innovadores contenidos llegan a los espectadores de todo el mundo con la gran calidad de vídeo de siempre.

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